En épocas atras, el bibliotecario era un ser normal, tranquilo y metódico, sin grandes aspiraciones, aparte de los evidentes, por la naturaleza de su bondadoso carácter, ser amable con los usuarios y poder responder a todas sus dudas e inquietudes. Algo así como un gurú personal, medio psicólogo, medio detective. Con el tiempo, la realidad hormonal de los usuarios adolescentes y la inagotable energía de los usuarios más jóvenes trunca sus expectativas. Es parte del ciclo vital del bibliotecario. El resultado es la necesidad de sacar toda la biblioadrenalina acumulada a lo largo de los años.

Es el surgimiento de Conan el Bibliotecario, el único que puede mandar a callar con sólo posar levemente su mirada en ti, pincha el enlace y lo comprobarás.